#noscambiaronlosproblemas – conclusiones

La Universidad de Málaga ha convocado al talento para conocer cuáles serán los problemas tras la pandemia y 410 personas inquietas, creativas y comprometidas han participado en el concurso aportando sus propios desafíos.

Imaginar el futuro entre todos ha sido el motivo de la Universidad de Málaga para crear la iniciativa #noscambiaronlosproblemas, convocando al talento universitario y de la sociedad en general a imaginar un futuro desconocido, desafiante y que exigirá nuevos procesos de innovación y nuevas soluciones para una sociedad que experimentará cambios de naturaleza social y económica.

Las 410 propuestas han sido evaluadas por un jurado, compuesto por miembros de la Fundación La Caixa y la Universidad de Málaga, que han seleccionado a los 15 ganadores cuyo listado ya se encuentra publicado en la web de la iniciativa. Los premios son un ordenador portátil para las 5 mejores propuestas seleccionadas por el jurado UMA y una Beca de 2.000 € a las 15 mejores propuestas seleccionadas por el jurado Caixa, para realizar el Máster Universitario en Liderazgo, Innovación y Emprendimiento UMA.

Del conjunto de todas las participaciones se extraen una serie de problemas y desafíos en los que los participantes inciden recurrentemente y que permiten identificar una taxonomía de problemas de los que algunos son nuevos y derivados directamente de la pandemia y otros ya preexistentes pero que se verán agravados a partir de esta.

Dentro de la primera categoría es reseñable el impacto que tendrá la desconfianza que se ha generado en la población y que está asociada al miedo al contagio. Esta desconfianza se traduce en una mayor precaución para habitar espacios en los que pueda haber riesgo sanitario. Las consecuencias afectan al sector turístico y a las actividades culturales y de ocio en espacios cerrados. La percepción de riesgo también influye en el uso del transporte público, por la inevitable exposición a otras personas, y a los modelos de negocio basados en la economía colaborativa como la movilidad compartida, el alojamiento compartido o la venta de productos de segunda mano entre particulares. El miedo y la inseguridad pueden traducirse en un incremento del número de personas afectadas por alguna patología relacionada con la salud mental. Los nuevos desafíos tendrán que ver con la forma de adaptar los diferentes espacios públicos o privados a la exigencia de higiene, la recuperación de la confianza en el turismo, la cultura y el transporte, y posibilitar la seguridad en el acceso a recursos compartidos o intercambiados entre particulares.

Una segunda categoría de problemas se relaciona con las consecuencias de una aceleración tecnológica. La irrupción de la pandemia ha acelerado el uso de la digitalización como herramienta de transformación y la ha convertido en una necesidad para estar operativo y seguir siendo competitivo en tiempos de teletrabajo y distanciamiento social. Se amplía la brecha digital y se plantean problemas como la viabilidad de modelos de negocios tradicionales, la desaparición de perfiles ocupacionales como consecuencia de la automatización de procesos y la vulnerabilidad digital que experimentan empresas y particulares expuestos y no preparados en materia de ciberseguridad. La educación ha sido especialmente afectada por la digitalización acelerada y existen nuevos problemas relacionados con el acceso a los conocimientos y la adaptación de los procesos de enseñanza al nuevo entorno.

De igual manera, es destacable el efecto desplazamiento que provoca que el foco de atención se centre en aliviar la crisis sanitaria y la crisis económica derivada de ésta. La concentración de esfuerzos que ha exigido esta crisis ha restado recursos para la investigación y la atención a otras patologías que también necesitan avanzar en su tratamiento. La sanidad restará presupuesto a otras necesidades, de igual manera que las medidas para paliar la crisis económica reducirán la capacidad de inversión de nuestra economía. Se plantea el reto de mantener la investigación en ámbitos no relacionados con el coronavirus y seguir atendiendo inversiones necesarias en otros ámbitos de la sociedad.

Por otra parte, problemas que ya existían se verán intensificados. Las diferencias entre la población según el género pueden verse agravadas. El confinamiento y el teletrabajo han propiciado que una vez más recaiga sobre la mujer el papel de cuidadora de las personas a su cargo, teniendo que conciliar estas tareas con su trabajo o, en el peor de los casos, teniendo que renunciar al mismo fuera de casa para responsabilizarse de las tareas familiares. Así, es necesario atender el desafío de la conciliación en condiciones de igualdad y evitar el efecto negativo que para la mujer supone en su acceso al mercado laboral y su progresión salarial y profesional. Especialmente grave es el incremento de la violencia de género que puede ocasionar un contexto de confinamiento en el hogar.

La contaminación y el deterioro del medio ambiente no es derivado de la crisis sanitaria. No obstante, muchas de las medidas preventivas ante esta pandemia se basan en productos de usar y tirar. Esta realidad provoca que generemos cantidades importantes de residuos de difícil reciclado que acaban contaminando el medioambiente. Por tanto, resulta necesario avanzar en la búsqueda de alternativas a los productos de un solo uso para la protección y concienciar a la población sobre el reciclaje de este tipo de materiales.

El incremento del uso de transporte privado en detrimento del transporte público tiene un impacto sobre la movilidad de los ciudadanos en las ciudades, provoca problemas relacionados con la contaminación, el consumo de combustible, atascos, etc. Además, el uso de transportes más ecológicos como bicicletas y patinetes está provocando una mayor concentración de éstos en la vía pública, incrementando el problema preexistente de convivencia con los peatones.

Por último, la crisis sanitaria hace más vulnerables a los colectivos que ya lo eran. Cualquier discapacidad se ha visto aumentada debido a las medidas sanitarias de prevención y protección: quien padecía dificultades auditivas no puede leer los labios de quien lleva mascarilla, los invidentes no deben utilizar el tacto para prevenir contagios y las personas mayores se enfrentan al aislamiento y la soledad, etc.

Para el desarrollo de la iniciativa #noscambiaronlosproblemas la Universidad de Málaga ha contado con la colaboración de la Fundación La Caixa  y la consultora Innovación Colectiva, así como con el apoyo de 14 expertos en diferentes sectores de nuestra sociedad que han inspirado a los participantes con sus intervenciones en vídeo y en 3 mesas redondas en formato webinar, las cuales  permitieron un debate entre expertos y profesionales de empresas tecnológicas destacadas del Parque Tecnológico de Andalucía, startups punteras a nivel nacional y personalidades del mundo del arte y la cultura que han orientado a la comunidad universitaria y a la sociedad en general para participar.